viernes, 13 de enero de 2012

por los cerros de Úbeda

Las Hogueras de San Antón, marcan el final...

Según dice el dicho popular, "hasta San Antón, pascuás son" debido a las sobras de dulces y productos navideños que son consumidos incluso pasada la Epifanía, final de la Navidad de manera oficial.

Pues bien, en la provincia de Jaén y de una forma muy especial en Úbeda, la festividad de san Antón marcará otro final y este año mucho gente así lo puede decir, ya que la víspera del 17 de Enero, que es la festividad del susodicho santo, se realizan unas hogueras en la que la gente aprovecha para asar sardinas, chorizos y que se realizan tradicionalmente para marcar la fecha en la que la cosecha de aceituna ha sido recogida y de ahí que se quemen támaras de olivo resultantes de dicha actividad.

Este año que apenas ha llovido desde el inicio de la campaña, tendrá para muchos sentido esta tradición y no como en otros años, en los que hasta casi llegada la Semana Santa hemos mantenido abiertas las almazaras.

En Úbeda es tradicional comer los churros, ver las hogueras degustar una sardina y un chorizo a la lumbre y este año además por caer en lunes la víspera tenemos dos días de hogueras en los que las asociaciaciones de vecinos y demás colectivos incluyendo la oficial de la ciudad en la plaza del Primero de Mayo, darán a los ubetenses un espectáculo en el que el fuego a veces enemigos pero en este caso amigo marcador de algo que termina, sacará a los ubetenses del letargo invernal para festejar una tradición tan bonita y tan señalada.

Feliz día de San Antón, aquí teneis las hogueras.


el pozo bajo la escalera

La Iglesia de San Millán, crónica de toda una historia y de una tragedia que se puede evitar.

(Imágenes: Campanario obtenidas del Informe de Francisco López Marín y Virgen de la Soledad por Juana Sánchez Sánchez)

El conocimiento de la existencia de la parroquia de San Millán es prácticamente milenario, estamos hablando de que en época musulmana ya se conocía la presencia de esta comunidad siendo de las tres parroquias cristianas la única que se nos conserva.

En este caso estamos hablando de su desenvolvimiento en una zona concentrada fuera de la muralla, extramuros donde no están acogidos a la ley intramuros y a merced de los enemigos y bandidos que pudieran generar estragos en sus propiedades.

Tras la reconquista, parece ser que el prior solicitó el nombramiento de la misma como colegiata, lo cual llevó a pleitear con Santa María de los Reales Alcázares para ver quien obtenía los derechos siendo claramente como sabemos Santa María la triunfal, tal y como nos cuenta Ruiz Prieto en su historia de Úbeda.

En el siglo XIII se va a construir una Iglesia románica de la cual nos queda poco ya que  fue remodelado en el siglo XVI y XVII para crear un templo con tres naves de las cuales solamente se llegó a construir el ábside, aprovechando los restos materiales reutilizados de la construcción anterior y los elementos no demolidos, lo cual denota dos ideas, o bien la búsqueda de una asequible reforma, o bien la falta de recursos que obligó a cerrar la remodelación como se pudo. Es en este siglo cuando se suprime su artesonado de estilo mudéjar por una falsa bóveda debiendo la configuración de sus capillas a una reforma acometida durante el siglo XVII.

De la fábrica románica procede también un interesante elemento que es el campanario de la Iglesia orientado hacia el noroeste y contando con un grosor en sus muros de piedra que hace pensar que fuese algún tipo de torre adelantada, cosa que solo se puede encuadrar dentro de las hipótesis.

El aspecto que ofrece hoy en día aunque remodelado por las desapariciones y modificaciones que lo afectan, a lo largo de su larga historia, se podría enmarcar dentro del llamado mudéjar zaragozano, contando el templo con el ya citado campanario del siglo XIII, una sola nave con una bóveda de arista del siglo XVI que vino a sustituir a un artesonado de madera mudéjar, al igual que su ábside, lugar en el que se encuadra una hornacina de estilo renacentista probablemente para la veneración del titular del templo, realizados en 1580, bajo la dirección de el arquitecto Solís, de la que procede el arco de la sacristía que es de estilo renacentista. 

Su Capilla Mayor fue realizada bajo el patronato de los Garrido en el siglo XVII y contaba con un desaparecido retablo del XVIII, contando también con una serie de capillas laterales algunas de las cuales muestran arcos apuntados de estilo mudéjar.



La historia de la Iglesia de San Millán siempre ha estado muy vinculada con la cofradía más antigua de la semana santa ubetense la de Nuestra Señora de la Soledad que es también la de los alfareros y albañiles, con especial vinculación a este barrio, tal y como vemos en las fiestas del barrio que se celebran el día de la Ascensión, tal y como estamos viendo en esta fotografía, en la que apreciamos las calles engalanadas, a la imagen de Nuestra Señora de la Soledad, obra de Amadeo Ruíz Olmos, procesionando con el fondo del arco mayor de la Iglesia.

Paradójicamente la cofradía de los albañiles y alfareros, ve el templo de sus titulares en un estado malo de conservación, por problemas estructurales en el campanario que se encuentra en una situación precaria…


Según el informe recibido por el Hermano Mayor Francisco López Marín, el lamentable estado del campanario hace que sea necesario un llamamiento tanto a la conciencia ciudadana, que también se podría encuadrar dentro del llamado “Patrimonio Mundial” como institucional ya que es un factor fundamental que los ciudadanos e instituciones protejan el que es el campanario más antiguo de la ciudad y que requiere una remodelación importantísima.

El campanario en su cubierta de cuatro vertientes encuentra un deterioro por la acción zoológica de las palomas, haciendo que corra riesgo, a lo que además debemos sumar los problemas derivados de las condiciones meteorológicas en las que el viento y la humedad, unidas a la ausencia lógica de impermeabilización generan una serie de daños al campanario que hacen que peligre su integridad. Los materiales empleados en su ejecución, son catalogados según el informe de “deficientes” factor que unido a los anteriormente mencionados agravan el problema.



Otro de los problemas establecidos según el informe es el de un pequeño ventanal en la parte superior del campanario que tiene como finalidad acceder al tejado para su mantenimiento, cosa que según el susodicho hoy no es necesaria y que es un foco importante de entrada de agua y animales que serviría solo para garantizar la menor duración de la restauración que se pueda aplicar, por lo que se propone su demolición.


Las actuaciones además de la demolición de la ventana de acceso al tejado, sería la desmontación de la cubierta, ya que en ella se han detectado una serie de filtraciones que hacen que las vigas de madera, de poco valor arquitectónico según el informe, se encuentre algunas en un estado de podredumbre que las puede conducir al colapso y precipitación del material de la cubierta sobre la base del campanario, por lo cual se debe actuar primeramente para sustituir y arreglar la cubierta, cambiando si fuera preciso la estructura portante (solo en caso de deterioro absoluto), colocar una lámina de impermeabilización y proceder a la reconstrucción de la cubierta, colocando una vez finalizadas las obras alguna malla metálica o dispositivo que permita repeler las palomas y que generen el menor daño posible de cara al futuro.



En este sentido el informe es firmado por el Hermano Mayor desde su óptica y profesionalidad con arquitecto técnico colegiado.
La problemática es cuando lo personal se mezcla con lo profesional, Francisco, en su informe da su opinión objetiva como arquitecto mientras que por otro lado él tiene una implicación personal ya que es hermano mayor de la cofradía más antigua de la Semana Santa que reside en este templo y ve como profesional como el campanario día tras día peligra, aún sin que la cofradía sea las responsable de este templo y queriendo una solución en la que ellos estan dispuestos a contribuir en la medida de sus posibilidades, como otras veces han hecho.

El amor que la cofradía de los albañiles tienen por su casa hace que donen su tiempo y su esfuerzo a reparar en templo en varias ocasiones viéndose limitados en esta ocasión por los medios necesarios consistentes en un andamiaje que constituye un gasto inasumible para la hermandad y buscando una solución en la propiedad, Diócesis de Jaén, en las instituciones públicas y en todos los organismos que puedan prestar ayuda a tan desesperada necesidad. Se ha planteado una solución tripartita en la que la cofradía aportaría la fuerza de trabajo dejando a la propiedad del edificio y a las instituciones oficiales los gastos de la obra tales como materiales y andamiaje, pero de momento no hay respuesta.

El deber como ubetenses es dar respuesta a las súplicas de la cofradía no desde un punto de vista solo religioso, para salvar una iglesia, sino para proteger el patrimonio de todos por el que en parte fuimos declarados con esa distinción de la UNESCO y pedir que las instituciones oficiales se movilicen para dar respuesta a un acuciante problema que pone en peligro una importantísima parte de nuestra historia.

por los cerros de Úbeda

San Miguel el patrón en las antiguas casas consistoriales



Es mucho lo que se puede decir de esta imagen hecha de en piedra del Arcángel en la que el motivo es elegido de manera correcta para el edificio que ocupa, pero bueno todos recordamos la anécdota de que lleva desde el pasado mes de septiembre en su sitio, cosa que bueno pues estaba prevista una vez se llevara a cabo la adecuación y restauración del actual conservatorio y antiguas casas consistoriales, la de devolver esa escultura que tras las inclemencias meteorológicas se vio arrojada al suelo y que tras un abandono, un encuentro y una pertinente restauración ha sido recolocada en el lugar que le corresponde y para el que fue realizada.



La imagen representa el motivo clásico de San Miguel, ejecutando al diablo por sublevarse a Dios y en ella se aprecia una mirada hierática, carente de expresión y con los rasgos resaltados para deshumanizarla, en otras palabras elevarla sobre los mortales. Se le representa alado y con armadura como símbolo del prestigio militar que por un lado el estado profesa y que por otro es el símbolo de la victoria sobre los musulmanes en la ciudad, un motivo que lo hace apropiado para un edificio administrativo como era el caso de las casas consistoriales. En la mano diestra porta el arma una lanza con punta ancha finalizada en el otro extremo con una cruz que simboliza la fe cristiana de la que el estado y la ciudad son partícipes de manera oficial, en la mano izquierda aparece representada una balanza, símbolo de la justicia que está inclinda del lado derecho aplastando el plato al demonio que la está repeliendo con la mano, señal esta de que la justicia cae sobre los impíos y criminales, dándose una hermosa dualidad entre justicia divina, la de Dios y justicia terrenal la de los hombres representada por el concejo de la ciudad de la que forma parte el edificio.



La representación del demonio colocado bajo los pies del arcángel en señal de haberle derrotado y la apariencia desnuda del mismo, nos da la idea de que representa a todos aquellos que no se somenten a la justicia dándole a entender a todo observador que esta llega para quienes no, se somentan.

Sin duda es hermosa y llena un vacío que durante algunos años este edificio ha tenido y ha servido como siempre para enaltecer nuestro patrimonio con cosas auténticas, ahí lo dejo, con esta foto de nuestra memoria tan hermosa. 




por los cerros de Úbeda

Leopoldo Saro vigilante del centro de la ciudad

Muchos son los años que la estatua del General ubetense lleva presente en esta tierra, siendo la primera ubicación la plaza primero de Mayo de donde fue trasladada quedándose en la plaza de Andalucía (nombre actual) siendo recordado que ese espacio recibía el nombre del militar por muchos ubetenses.

En este sentido ha sido testigo de los tiempos, teniendo la curiosidad y la memoria viva de que la escultura le representa vestido de campaña, por su decisivo papel en la guerra de Marruecos, siendo uno de los artífices del desembarco de Alhucemas, movimiento que tuvo como resultado la victoria y que le mereció el título de conde de la playa de Ixdrain. No pasan inadvertidos para nadie los agujeros que aprecia, fruto de la mutilación que durante la guerra civil sufrió cuando simbolicamente según se dice fusilaron la estatua, por todo lo que este hombre representaba, si bien no todo fue malo, pues gracias a él tuvimos la construcción de una serie de colegios de instrucción pública como el del Alcázar que lamentablemente tiene otras finalidades poco apropiadas para la función que desempeñó.

Todos recordamos durante la remodelación 

Mi madre, siempre me contaban que cuando trasladaron la estatua a la plaza del mismo nombre, fue colocado de espaldas al banco, para según dicen que no viese, como sus descendientes sacaban arruinados la última peseta del banco, de la que fue una de las familias mas ricas e influyentes de la ciudad. Ha sido testigo de muchos cambios, ha estado allí para lo bueno y para lo malo salvo el tiempo en el que estuvo desterrada, y ha sido la imagen de la plaza durante muchos años.

En mi recuerdo siempre permanece una imagen relacionada con la estatua,  transcurrió una tarde en la que yo estaba con mi padre, taxista de profesión y por tanto muy vinculado con la antigua plaza de Andalucía. Muchas tardes me iba con él a trabajar estando en la plaza jugando y en una de las huelgas que hubo a principios de la década de los noventa, llegó un piquete formado por varias personas a la plaza esgrimiendo un cartel con una cuerda en la parte superior y habilmente uno de estos cogió el cartel se subió a lo alto de la fuente y le colocó a la estatua el cartel a favor de los derechos de los trabajadores. 

En fin unas historias románticas y una instantánea que he querido compartir con vosotros y de la que espero os sirva para ver, valorar y conocer nuestro patrimonio que no necesariamente tiene que ser renacentista en su totalidad.